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sábado, 25 de mayo de 2013

El Señor de los Animales: el Jaguar


Es el mayor felino de América que prefiere las selvas densas y húmedas, aunque puede acomodarse a una gran variedad de terrenos boscosos o abiertos.  Está estrechamente asociado a la presencia de agua y destaca por gustarle nadar.


Su piel tiene fondo amarillo rojizo con manchas negras tipo rosetas, redondas, alargadas o rayas irregulares que se bifurcan en la cruz y vuelven a juntarse en el lomo.  La cola tiene anillos en su tercio posterior y no hay dos jaguares con el mismo patrón de manchas.


Es un superpredador solitario, caza tendiendo emboscadas atacando directamente la cabeza de la presa entre las orejas para dar un mordisco fatal que atraviesa el cráneo, también puede perforar los caparazones de reptiles acorazados como las tortugas.


Desde tiempos mesoamericanos el jaguar y el hombre han tenido una larga historia expresada en una compleja y rica simbología representada en escultura, arquitectura, pintura, cerámica y papel.

Estos felinos fueron convertidos en dioses y hombre-jaguar, símbolos de poder y gobierno, de fiereza y valentía, y se relacionaban con la noche y el inframundo, con la agricultura y la fertilidad de la tierra y hasta con la destrucción y la muerte.


El jaguar es el más grande y poderoso felino de América y por más de tres mil años fue uno de los más importantes animales simbólicos de Mesoamérica.  La imagen del jaguar, al igual que la del ocelote y la del puma, aparece en el arte de todas las civilizaciones antiguas, desde los olmecas hasta los aztecas.

La fascinación que ejercieron los jaguares sobre la imaginería de los pueblos indígenas persistió en la época colonial y ha llegado hasta nuestros días.


El primer icono felino aparece entre los olmecas en esculturas monumentales de piedra y en delicadas piezas de jade.  La imaginería felina olmeca se distingue por la representación de una extraña criatura parte felina y parte humana con una característica boca de labios caídos que parece gruñir.

En la cultura maya del Clásico, el simbolismo del jaguar aparece constantemente asociado a inscripciones jeroglíficas que se refieren a guerra, cautivos y sacrificios humanos, durante el Posclásico  el dicho "extender una piel de tigre" era sinónimo de guerra y en la Colonia el "petate de jaguar" aún era el asiento de las autoridades en los consejos mayas.



Para los aztecas las palabras que llevan la raíz océlotl se utilizaban para describir a los guerreros valientes.  Los nacidos bajo el signo calendárico océlotl compartían con el jaguar su naturaleza agresiva y llegarían a ser osados guerreros.



Los emperadores aztecas usaban atuendos de jaguar en la guerra y en la corte se sentaban en tronos cubiertos con sus pieles.  Tezcatlipoca, dios supremo entre los aztecas, fue el patrono de la realeza y el inventor de los sacrificios humanos.  Su nombre significa "Señor del Espejo Humeante" y esgrimía su espejo mágico de obsidiana para escuadriñar en el corazón de los hombres la oscuridad con los ojos de su nagual, el gran jaguar Tepeyollotli.



En tiempos modernos, la importancia del jaguar se vio en los Juegos Olímpicos México68, ya que la primer mascota olímpica iba a ser el Jaguar Rojo, pero circunstancias políticas del momento hicieron que se cambiara y el honor se lo dieron a un ave La Paloma Blanca "símbolo de la paz mundial".

1 comentario:

Jean Deschamps dijo...

Magnifico !
Gracias por el articulo sobre los sellos del jaguar.

Ver también :
http://jd-mestimbres.blogspot.fr/2011/12/le-monde-maya.html

Un saludo,
Jean.